MEMORIAS DE DOÑA BETTY. A UN AÑO DE SU PARTIDA.
DIOS nos bendijo a mi hermano y a mí con una mamá excepcional, Doña Betty era una persona de otro mundo, dedicada a su trabajo, se partía en 1000 pedazos para cumplir con todos los compromisos y criar a los hijos cuidando a la par de mi abuela. Yo, el menor, era según entiendo el que más dolor de cabeza le daba; siempre respondiendo, objetando, no volviendo temprano de donde iba, en fin, todas esas cosas que a una mamá le preocupaba.
Mamá era estricta, "tu única obligación es estudiar" era una de las frases que más apretaban cuando uno no podía obtener la excelencia académica. Después entendí con el tiempo que todas las privaciones que ella se daba era para darnos a ambos hermanos la posibilidad de sobresalir, de darnos herramientas para poder desempeñarnos de buena manera en el trabajo, en la vida. "Estudia derecho", me dijo cuando yo quería estudiar medicina pero no se podía porque no había recursos suficientes; "si queres estudiar en la universidad, vas a tener que trabajar únicamente mi hijo", otra frase o chorro de realidad que me dio a los 18 años, pero también me dio el enganche de ayudarme a conseguir un trabajo. Yo, haciendo la contra de nuevo, estudié contabilidad, terminé la carrera, me especialicé, conseguí una maestría, y ella orgullosa cada vez que le contaba el paso académico que daba. Algunas veces escuchaba el "demasiado ya estudias",o el "cuando vas a venir a casa, tu trabajo es tu nueva casa", eran frases de ella reclamando atención que muchas veces no di importancia, ignoré, y preferí hacer otras cosas.
Cuando le tuvimos con Irene a David, sentí siempre su mano, a veces imperceptible, a veces dura (demasiado), pero certera en todo (eso recién ahora lo entiendo). El tiempo que le tocó vivir con mi hijo fue a mi parecer uno de sus ratos felices. Se deslomaba por darle todo lo que quería y hasta me reclamaba cuando había que corregirlo. Desde Tania, pasando por Ema, Sulma, Arturo, y David, fue dando un pedazo de su corazón y dedicación a todos sus nietos. No vi nunca nada igual, solo en mi abuela Felicia, aunque ambas eran duras.
Mamá se dedicó a su familia chica y grande como nadie, siempre sacrificando todo por la unión familiar y ese "precio de la paz" que tanto costaba mantener. Presente en todas las reuniones y acontecimientos familiares, tenía que estar realmente mal para no ir; tanta dedicación que su último momento le tomó en uno de esos encuentros, feliz y rodeada de sus hijas, mis primas, hijas de sus hermanas y hermanos, y por si fuera poco, cuidándolo a su "Vichito".
Doña Betty no salía mucho en los últimos años, salvo cuando era la familia. Nunca imaginé que pudiera tener varios amigos y amigas siendo cerrada, al menos eso creía. Cuando fue al cielo, me quedé sorprendido de la multitud de personas que fueron a verla, velarla y acompañarla a su última morada; a ella, no a los hijos. Vecinos, familia y amigos que nunca supe que tenía estuvieron allí firmes y prestos. Recibimos apoyo a ayuda de un montón de gente; me dí cuenta (al fin parece y tarde) que mi mamá era una gran gran gran persona.
Dicen que me parezco mucho a mi papá, físicamente y también de comportamiento; creo que debido a eso nunca me fijé en que podía tener yo de mamá, pero quisiera heredar su rectitud, honestidad, y por sobre todo su espíritu de ayuda y fe, pues ella ayudó a más gente de la que puedo recordar, aún con sus limitaciones económicas, nadie salía sin alguna ayuda si es que ella podía dar. Y cómo creía, cómo oraba; estoy seguro que eso le ayudo a tener un santo paso a la otra vida, cerró sus ojos y ya no despertó, cayó dormida en el último sueño.
Hay un millón de cosas que puedo escribir de ella, en mi mente vuelan ideas; pero hoy puedo hasta aquí. No pasa un día sin que la recuerde, y cuanto más tiempo pasa, más duele su ausencia.
Hoy 27 de abril de 2020, a un año de su muerte, solo quiero que me escuche decirle lo mucho que la amo, y que espero cumplir todo lo que ella esperaba de mí; y también agradecer a todos quienes estuvieron en ese momento, nunca escribí eso hasta hoy y es algo tan importante; GRACIAS por quererle y estimarla tanto a mi madre, una mujer admirable.

Mi tía-mamá irreemplazable.
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